La Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, (OEI, –15 de marzo de 1957–) “aprobó el documento final del programa Metas Educativas 2021: la educación que queremos para la generación de los Bicentenarios. El propósito de este programa es lograr, a lo largo de esta década, transformaciones positivas en la calidad y la equidad de los sistemas educativos de los Estados miembros de la OEI [1].” (http://www.eduteka.org/MetasEducativas2021.php), texto que, refiere el documento, producto de un acuerdo tomado por los países signantes como resultado de la XVIII Conferencia Iberoamericana de Educación (El Salvador, mayo 19/2008), se publica, lo mismo que se sube a la red, como una primer versión para “debate”. (http://www.oei.es/metas2021/todo.pdf).
Álvaro Marchesi Ullastres, secretario general de la OEI, señala en la presentación de Metas, que “el objetivo final (que busca la propuesta) es lograr a lo largo de la próxima década una educación que dé respuesta satisfactoria a demandas sociales inaplazables: lograr que más alumnos estudien, durante más tiempo, con una oferta de calidad reconocida, equitativa e inclusiva y en la que participen la gran mayoría de las instituciones y sectores de la sociedad. Existe, pues, el convencimiento de que la educación es la estrategia fundamental para avanzar en la cohesión y en la inclusión social”. Llamando a la participación y compromiso de la sociedad (aspiraciones y sus propuestas), a la solidaridad internacional (Fondo Internacional Solidario para la Cohesión Educativa), Marchesi señala que es “tiempo oportuno, de la mano del bicentenario de las independencias, para plantearse un proyecto colectivo que contribuya a dar sentido a las ansias de libertad que recorrieron Iberoamérica hace 200 años. Un proyecto que articulado en torno a la educación contribuya al desarrollo económico y social de la región y a la formación de una generación de ciudadanos cultos, y por ello libres, en sociedades democráticas e igualitarias.”. En el siguiente parágrafo Marchesi acota que “este proyecto ha de ser un instrumento fundamental en la lucha contra la pobreza, en la defensa de los derechos de las mujeres y en el apoyo a la inclusión de los más desfavorecidos, especialmente las minorías étnicas, las poblaciones originarias y los afrodescendientes.”.
Propuestas para lograr transformaciones con una estrategia definida que incluye la formulación de programas, el financiamiento requerido, el control y el seguimiento por parte de la organización y la participación de la sociedad en general, Metas Educativas 2021 propone “11 metas (educativas) generales, (las) 28 metas específicas y (los) 39 indicadores, con sus respectivos niveles de logro”. Entre las primeras destacan (1) las que promueven la participación social “en la acción educadora” retomada por las administraciones educativas de Alonso Lujambio y Manuel Bartlett Díaz, las que refrendan compromisos establecidos en los objetivos del milenio como aquella que busca eliminar todas las formas de discriminación (2), fomentar la educación inicial (3) postura planteada por diversos académicos que la establecen como un derecho de niñas y niños desde el momento del nacimiento independientemente de su madres y las que buscan una cobertura universal para la educación básica (4). De la misma manera, deseo externado por diversos actores políticos, sociales, educativos, organismos internacionales, la que (5) busca la mejora de la calidad de la educación y del currículum escolar, la (6) que plantea el fortalecimiento de las opciones técnico profesionales como estrategia para fortalecer la vinculación escuela empresa, la que plantea la vigencia del concepto de educación permanente (7) ya incluida en programas de doctorado que se ofrecen en la entidad de Puebla de Zaragoza, aquella que busca el fortalecimiento de “la profesión docente” (8), objeto de trabajo para oficinas locales y federales de las secretarías de Educación Pública y demanda gremial, la que busca (9) “ampliar el espacio iberoamericano del conocimiento y fortalecer la investigación científica”, la que plantea, demanda unánime de los actores del quehacer educativo nacional incluida Elba Esther Gordillo Morales, presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), mayor presupuesto pero mejor invertido, gasto etiquetado le llaman (10) y la que planté evaluar permanentemente al sistema educativo, asunto incorporación reciente y parcial en la realidad educativa mexicana, y, al proyecto de Metas Educativas 2011.
Pero independientemente retomar cuestiones trascendentes establecidas en las metas específicas –relacionadas con la incorporación de tecnologías de información al proceso educativo–, es necesario recuperar opiniones, como la planteada el domingo 13 de marzo de 2011 por Rocío González Alvarado (La Jornada, pag 29) que señalan que “la reorientación del modelo educativo para cubrir estándares internacionales ha provocado que, en el Distrito Federal, por lo menos 276 mil niños y adolescentes de entre 5 y 19 años de edad estén excluidos de la educación básica”, citando fuentes de la SEP del Distrito Federal, originado por ritmos de aprendizaje diferenciados y/o por padecer alguna discapacidad.
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