CARTAS A GRACIA

La pregunta es obligada, Gracia, y la hago aun antes de iniciar esta carta. Cierto es que cumpliendo con la formalidad primero te presento mis respetos y acto seguido celebro algunas de las actividades que realizas, turno que le toca hoy a tu reciente visita por la ciudad de Oaxaca, capital del estado del mismo nombre y en la que visité, hace algunos años ya y en compañía de mis hijos, la imponente zona arqueológica de Monte Albán, admiramos la majestuoso iglesia de Santo Domingo, caminamos por su esplendoroso centro histórico en el que, en algún restauran del centro cuyo nombre no recuerdo, degusté, comí, el celebérrimo mole negro acompañado de las famosísimas tlayudas preparadas con una ensalada de nopales. Probablemente, y aunque no lo comentamos, habrías asistido, de tener oportunidad, a las festividades con las que en Santiago Matatlán, celebraran al inicio del mes nono, la feria del Mezcal; pero mientras que retornaste al Distrito Federal y ahí realizas tus actividades, en la Heroica Puebla de Zaragoza, mañana, martes 14 de septiembre, asistiré por invitación de Andrés García Castillo, director general, a la ceremonia conmemorativa del 131 aniversario de la fundación del Benemérito Instituto Normal del Estado, institución en la que concluyera mis estudios de Normal Primaria bajo la dirección del maestro José Luis Velázquez Báez.

Pero retornando al inicio, Gracia, la pregunta obligada es ¿qué pretenden Ejecutivo local y autoridades educativas federales y de salud? con la adopción de medidas contradictorias en materia de alimentos y de federalismo y descentralización educativa.

En el primer caso, despliegue mediático de por medio, y tras anunciar un Acuerdo Nacional para la Salud Alimentaria (25 de enero) y promulgar los Lineamientos Generales para el expendio o distribución de alimentos y bebidas en los planteles de educación básica, los encargados de despacho de salud y educación alertan sobre el grave problemas de salud pública que padecen 42 millones de adultos, seis y medio millones de adolescentes y 4 millones de niñas y niños, plantean como meta reducir la ingesta calórica de 430 a 280 c. mientras que los niños asisten a los planteles escolares lo mismo que el consumo de alimentos chatarra con alto contenido calórico y grasas saturadas al tiempo que señalan la erradicación total de botanas saladas, frituras dulces y chocolates y, finalmente emiten, con un mes de retrazo, un listado de 148 productos que pueden venderse en las tiendas escolares, entre los que incluyen dulces, chocolates, botanas y frituras con un alto contenido calórico lo mismo que productos elaborados con grasas saturadas (http://www.insp.mx/alimentosescolares/calculadora.php.).

En el segundo, Gracia, salta a la memoria que después de firmar el Acuerdo Nacional para la Modernización de la educación Básica (ANMEB) y Normal (1992), cuyos objetivos fuesen, entre otros, la descentralización del proceso educativo y el impulso a un nuevo federalismo educativo, la administración federal de Felipe Calderón Hinojosa impulsa permanentemente políticas presupuestales, acuerdos presidenciales y secretariales, medidas burocráticas con una clara intensión recentralizadota en detrimento del federalismo, de los principios establecidos en el federalismo educativo y de la soberanía de la entidades que integran el pacto federal. Independientemente de una clara política antipopular impulsada mediante los proyectos de ingresos de la federación, los Presupuestos de Egresos de la Federación (2008, 2009, 2010) y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2011 (PPEF 2011), incluyen, a más de las prohibiciones de apoyo a las actividades sindicales (pago de licencias sindicales con cargo al Fondo de Aportaciones para la Educación Básica) derivadas del Acuerdo Secretarial 482 firmado por Josefina Vásquez Mota, ex titular del ramo y diputada federal integrante de la LXI Legislatura y líder de la fracción parlamentaria del Partido Acción Nacional (PAN), incluidas en el PEF 20010, mecanismos de control, (un “sistema electrónico para la validación y seguimiento de la información” y otros) que en manos del Órgano de Fiscalización de la Auditoría Superior de la Federación, se convierten en una fuente inagotable de fincamiento de responsabilidades para las autoridades educativas locales a pesar de fincarse sobre medidas autorizadas antaño por las autoridades educativas federales y que aun hoy en día, son extensivas a todos los trabajadores al servicio de la Federación incluidos los docentes que laboran en el DF (licencias sindicales con goce de salario, exención del impuesto sobre la renta que grava el aguinaldo), y que obligación ahora de los secretarios de educación de los estados, agudizan en caso de querer aplicarlas, las contradicciones con las secciones locales del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Esas serían el quid de la cuestión, Gracia, y cada uno tiene que realizar vericuetos para lograr una interpretación adecuada, ¿les interesa o no el combate a la obesidad en niñas y niños?, y si es así por qué una lista que sólo genera interpretaciones erróneas a ojos de los simples mortales y la hace aparecer, al ceder a la presión de los empresarios, sólo como una parte de un proyecto electoral?, ¿desean quitar o disminuir la prebendas que ellos –incluida la titularidad de las relaciones laborales–, la Federación, han otorgado históricamente al SNTE, endosando la responsabilidad a las autoridades administrativas de las entidades, o sólo, creando artificios, quieren mediante políticas centralizadoras y/o fiscalizadoras, que los Estados les entreguen los servicios educativos de carácter federal? ¿República federal, República centralista?

La pregunta queda Gracia, y habría que concluir entendiendo que todo es cuestión de política.

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