De corte electoral

Alonso Lujambio Irazábal, secretario de Educación Pública de la administración de Felipe Calderón Hinojosa ha trazado una ruta que le conduzca a la antesala de la primer magistratura del país por el Partido Acción Nacional (PAN). De ello da muestra el comportamiento público que el funcionario ha adoptado en el pasado reciente. Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Yale, con estudios de maestría en la misma disciplina con grado otorgado por la misma institución y con licenciatura en Ciencias Sociales cursada en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), se ha desempeñado lo mismo como consejero electoral del Instituto Federal Electoral, comisionado presidente del Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), catedrático del ITAM, de la Universidad Iberoamericana y durante un semestre de la Facultad de Ciencia Política de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Aliado de Elba Esther Gordillo Morales, presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), cercano a ella desde la etapa previa a la elección de Vicente Fox Quesada, primer titular del ejecutivo federal emanado de las filas del PAN, gente de la maestra, señalarían enterados, analistas del que–hacer político magisterial y quien de inicio, al ser nombrado como encargado del despacho del sector educativo de la administración federal, adoptara como suyo el pacto Alianza por la Calidad de la Educación suscrito por Felipe Calderón y por Elba Esther Gordillo, heredado de la administración del despacho de la oficina magisterial encargada originalmente a Josefina Vázquez Mota, Lujambio Irazábal, el académico, el catedrático, el director de innumerables tesis, el analista político, de pronto y de manera contraria a su comportamiento rutinaria, aparecía en actos de campaña realizando proselitismo al lado de candidatos vinculados a Elba Esther; Rafael Moreno Valle –Puebla– y Miguel Ángel Yunes Linares –Veracruz– fundamentalmente en los Estados interés de la maestra y de la mano con secretarios generales de los comités ejecutivos seccionales del SNTE –como Cirilo Salas–, fortaleciendo a futuro alianzas que posibiliten en su momento obtener la precandidatura albiazul a la presidencia de la República, un sueño forjado en los últimos meses.
Culto, impecable, de grata presencia para el cada mas creciente sector electoral femenino, Lujambio adopta posturas que si bien fortalecen su postura como secretario del sector educativo, le redituarán, de requerirlo, alianzas, fidelidades y seguidores, entre ellas destacan: Los halagos, el acercamiento a la política desplegada y el reconocimiento al liderazgo que ejerce la presidenta del CEN del SNTE a quien calificara como “dama” vertidos en su momento, que en retribución le han ameritado la declaratoria de la maestra como “maestro formado en las aulas”, el distanciamiento de la administración de Vázquez Mota, mediante la sustitución de Miguel Székely Pardo, Jorge Santibañez por personas afines a él personal y políticamente y el debilitamiento de políticas contrarias a los intereses gremiales a pesar de responder a compromisos firmados internacionalmente y ser impulsados por organismo como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Entre las medidas de corte electoral con rumbo a la precandidatura destaca, sin lugar a dudas, la que pretende movilizar a madres y padres de familia mediante la integración de los Consejos Escolares de Participación Social (CEPS). Rechazados por tirios y troyanos al ser etiquetados por unos como un organismo que pretende subordinar el papel protagonista de las trabajadoras y los trabajadores de la educación a personas que nada saben de educación, aunque ellos les provean de la materia prima para su trabajo, quienes estarían en condiciones de tomar decisiones que competen sólo a los doctos (burócratas –pagados por la nación), por constituir una mayoría al tener 51 por ciento del este organismo según reglas de operación publicadas recientemente, otros, los críticos, señalan que la finalidad bajo la que se impulsa la constitución de los CEPS y se pretende movilizar a miembros de la comunidad, ex alumnos, madres y padres de familias deben ser otros, de carácter político electoral fundamentalmente, por que a pesar ser mayoría en los CEPS propuestos originalmente en la administración de Manuel Bartlett y, de la “supuesta” ignorancia de las madres y de los padres de familia, éstos y éstas siempre quieren mejores condiciones de vida para sus hijas e hijos y consideran que sólo la educación les permitiría obtenerla, continúan marginados de la toma de decisiones que permitiera en cambio cualitativo de las escuelas en función de las prohibiciones para que intervengan en cuestiones pedagógicas y laborales establecidas en la Ley General de Educación y el Reglamento de Asociaciones de Padres de Familia.

Otro mensaje con claro perfil electoral mandado por Lujambio secretario, lo constituye la sustitución de casi 50 por ciento de los representante de las delegaciones federales de SEP en los Estados por personas, según dicen los especialistas, identificados con el PAN, sin duda alguna con claros propósitos de promoción con rumbo a 2012. También tienen ese carácter programas fallidos como el que pretendiera combatir la obesidad de niñas y niños, desfigurado ante la presión desplegada por las cámaras de la industria alimenticia y la presión de empresas transnacionales con la que Lujambio no quiere chocar a pesar de estar en juego el interés superior de la salud de los y las menores y las finanzas públicas.

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