RENUNCIA ANUNCIADA

Maestros
Que, como señalan conocedores de la política nacional, a pesar del papel protagónico previo a la unción de Felipe Calderón Hinojosa como titular del Ejecutivo Federal y a sus aspiraciones personales por la Secretaría de Gobernación, Josefina Vásquez Mota, ex Secretaria de Educación Pública (SEP), nombrada al frente del organismo más importante para la administración pública, nunca tuvo el apoyo real de su jefe y que al mismo tiempo en el que presumiblemente rumiaba su desencanto por ello, jamás desechó su interés por despachar en la oficina ubicada en la calle de Bucareli.
Que Felipe la ignoraba cuando en eventos públicos compartía presídium con Elba Esther Gordillo Morales, presidenta del Comité Ejecutivo Nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de Educación (SNTE), hacia quien el presidente dirigía loas y alabanzas. Que Calderón habría entregado realmente el manejo de la SEP a la “jefa” del sindicato a través de Fernando González, subsecretario de Educación Básica, por intermedio de quien manejaría hasta un 70 por ciento del presupuesto del sector educativo.
Que se habría suscitado un enfrentamiento personal entre las dos mujeres más importantes de la política nacional, aún por encima de otras funcionarias del gabinete presidencial, por el control del despacho educativo que impedía cualquier entendimiento favorable a las políticas públicas sectoriales, reyerta de la que habría salido vencedora Elba I.
Que si al llegar a la SEP y, marginalmente, destinar recursos extraordinarios a programas educativos en la entidad buscaría emulara el camino de don Manuel rumbo a Casa Puebla, entidad en la que al parecer fuese registrada a pesar de no ser oriunda.
Que si sus funcionarios le habrían hecho la vida de cuadritos a Fernando González, quien buscara en todo momento guardar un equilibrio que tratara de resolver entuertos cometidos por los allegados a la escritora Vásquez Mota, a grado tal que se convirtiese, más o menos, en el bueno de la política educativa.
Que si los tecnócratas a su servicio, entre los que destacó Miguel Székely Pardo, a golpes de acuerdo secretariales habrían apostado por una modernización de la SEP a toda costa y por encima de la opinión de Gordillo Morales por crear una norma oficial mexicana en la materia, la habrían enfrentado adicionalmente con otras fuerzas y actores educativos y no sólo a las de quien dirige al gremio de trabajadores de la educación más importante de América Latina, a pesar de contar con anuencias vergonzantes a través de las cuales filtrase usos y abusos ligados el actuar de miembros del SNTE y tratara de modificar el contenido del artículo 3 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos al pretender limitar el ejercicio de la laicidad sólo a la educación que impartiese el Estado e imponer criterios de calidad a la educación que imparten los particulares sólo de manera enunciativa.
Que la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE) era de su iniciativa o que al menos ella la había capitalizado y que la impulsaba a pesar de los signos evidentes del involucramiento de gentes cercanas en diversos momentos al CEN del SNTE como se ha mostrado en los casos de Morelos, Quintana Roo y Puebla, lo que habría significado el rechazo real a la ACE de personajes de la dirigencia sindical.
Que por encima de acuerdos de política educativa Josefina había ignorado a los secretarios de Educación Pública locales a quienes despreciaba a grado tal de abandonar reuniones del Consejo Nacional de Autoridades Educativas (CNAE) so pretexto de llamados presidenciales, dejando a Rodolfo Tuirán, estadígrafo sin experiencia en el ámbito educativo al frente de la Subsecretaría de Educación Superior (SES) de la propia SEP y por lo tanto del CNAE, y enfrentar a éste funcionario con avezados representantes de locales como lo ejemplifica el caso de Víctor Arredondo, secretario de Educación y Cultura del estado de Veracruz, ex rector de la Universidad Veracruzana y director de Educación Superior de la propia SES de la SEP federal y quien cuestionara acremente injusta distribución del Fondo de Aportaciones para la Educación Básica -y Normal- (FAEB) que afectara de manera fundamental a los estados más pobres de la federación, entre ellos el de Veracruz, administrados coincidentemente por los partidos de la Revolución Democrática (PRD) y Revolucionario Institucional (PRI).
Que por éstas razones, y muchas más, sólo era cuestión de tiempo para que Josefina presentara la renuncia, una renuncia anunciada, a un cargo que de suyo le fue incómodo y del que señalara la propia Elba, no sabía nada.

No hay comentarios: