“Nada es circunstancial” me comentaba José Luis Velázquez Báez, celebérrimo profesor liberal poblano, maestro de maestros, director general de Instituto Normal del Estado Juan Crisóstomo Bonilla, líder honesto y ecuánime de la sección 51 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) al charlar sobre la toma de posesión del ministro del culto más importante de la ciudad, del estado, la región y demás ámbitos de nuestra geografía, coincidente con el aniversario del inicio -2 de abril- del triunfo de los hombres de la Reforma sobre los conservadores advenedizos, entre ellos representantes de dios en tierra, proclives a la monarquía y a las potencias extranjeras en defensa de sus intereses económicos.
Tampoco es circunstancial la fecha en la que previamente voceros de la iglesia eligieran -el 5 de febrero- anunciaran el nombre de quien representante de una nación extranjera, el estado Vaticano, se haría cargo de la grey católica en la entidad de Zaragoza y que el ungido señalara su alejamiento de la política. Todo fríamente calculado. “Toman revancha en las fechas más significativas para los liberales y para la república”. Y toman revancha y plaza sin importar que para ello transcurra el tiempo, que ese lo tienen de sobra y lo suponen su aliado, no en balde, señalan son una organización dos veces milenaria, aunque alejada de sus principios casi desde el origen. Expropiados de sus bienes, de sus derechos políticos y del monopolio del proceso educativo que sustentaron por más de trescientos años, expulsados del país los más radicales de ellos, rumiaron su desgracia temporal y su espera en la sombra, esperaron pacientemente hasta que un político en desgracia, con los resultados de una elección cuestionada, necesitado de legitimación, les reintegró jurídicamente aquello que los liberales les habían arrebatado: sus derechos políticos, económicos y el retorno legal al bien más preciado para ellos: la educación.
Puebla, territorio de la nación en el que históricamente se han enfrentado liberales y conservadores. Puebla, entidad de la República cuna purpurados vinculados con la instauración de las monarquías de Iturbide y Maximiliano y en la que en honor del primero, monjas poblanas crearan un platillo con fama internacional; los chiles en nogada.
Puebla ciudad de Zaragoza en la que, leyenda religiosa, los ángeles tuviesen papel protagónico y en la que el general de la célebre frase venciera a una avanzada francesa y en la que Porfirio Díaz iniciara la catástrofe del entonces reconocido como el mejor ejército del mundo, cuyo apéndice concluyera con el fusilamiento de Miramón, Mejía y Maximiliano de Habsburgo en el Cerro de las Campanas. Puebla, la de Zaragoza en la que diera inicio, con los hermanos Serdán, a movimiento revolucionario de 1910 y en la que en los años sesenta se enfrentaran, tras la toma del edificio carolino por una federación de estudiantes en 1961, Fuas (Frente Universitario Anticomunista) y carolinos.
Puebla cuna de la reacción conservadora en la que la iglesia católica, apostólica y romana ha enfrentado a sus tradicionales enemigos, los liberales al grito de: cristianismo sí, comunismo no. Puebla, lugar en el que los liberales se han mofado de sus ilustres enemigos y el que encabezados por estudiantes universitarios desfilaran vestidos de frailes y de monjas, se bañaran en la fuente de San Miguel, en el corazón del zócalo de la ciudad y en el que se enfrentaran a alumnos del Instituto Militarizado Oriente y del lasallista Colegio Benavente, escuelas católicas lapidadas por los manifestantes. Puebla, sitio en el que el Congreso del Estado, adoptara recientemente la tesis de la iglesia católica sobre la concepción de la vida desde la unión de dos células, contrarias al derecho de las mujeres para decidir libremente sobre las consecuencias de sus actos lo mismo que a la investigación científica ligada a la genética y en cuyo recinto hordas de fanáticos alumnos muchos de ellos, de escuelas particulares de corte confesional, estuviesen a punto de linchar a quienes se oponían a semejante barbarie.
La toma de la ciudad de Puebla con motivo de una celebración de carácter religioso no hace sino evidenciar lo que de suyo es claro; que no existe coincidencias y que en el lenguaje críptico las simbologías expresan más que las palabras y que la iglesia católica, apostólica y romana busca, a costa de lo que fuere, recobrar todas sus canonjías y todos sus privilegios. Que no cejará hasta lograr imponer su ideología y que so pretexto del derecho que tienen padres y madres por educar a sus hijos, continuará exigiendo la enseñanza de su doctrina en las escuelas públicas con cargo al erario. Muestra de ello es la limitación de la educación laica sólo en el ámbito de la escuela pública plasmado por la administración de Carlos Salinas de Gortari en la Ley General de Educación y aprobado, en un dictamen que modifica el texto del artículo 3 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, por la LX legislatura.
Afortunadamente la iglesia no contará ya con la complicidad de Josefina Vásquez Mota, exsecretaria de Educación Pública.
Tampoco es circunstancial la fecha en la que previamente voceros de la iglesia eligieran -el 5 de febrero- anunciaran el nombre de quien representante de una nación extranjera, el estado Vaticano, se haría cargo de la grey católica en la entidad de Zaragoza y que el ungido señalara su alejamiento de la política. Todo fríamente calculado. “Toman revancha en las fechas más significativas para los liberales y para la república”. Y toman revancha y plaza sin importar que para ello transcurra el tiempo, que ese lo tienen de sobra y lo suponen su aliado, no en balde, señalan son una organización dos veces milenaria, aunque alejada de sus principios casi desde el origen. Expropiados de sus bienes, de sus derechos políticos y del monopolio del proceso educativo que sustentaron por más de trescientos años, expulsados del país los más radicales de ellos, rumiaron su desgracia temporal y su espera en la sombra, esperaron pacientemente hasta que un político en desgracia, con los resultados de una elección cuestionada, necesitado de legitimación, les reintegró jurídicamente aquello que los liberales les habían arrebatado: sus derechos políticos, económicos y el retorno legal al bien más preciado para ellos: la educación.
Puebla, territorio de la nación en el que históricamente se han enfrentado liberales y conservadores. Puebla, entidad de la República cuna purpurados vinculados con la instauración de las monarquías de Iturbide y Maximiliano y en la que en honor del primero, monjas poblanas crearan un platillo con fama internacional; los chiles en nogada.
Puebla ciudad de Zaragoza en la que, leyenda religiosa, los ángeles tuviesen papel protagónico y en la que el general de la célebre frase venciera a una avanzada francesa y en la que Porfirio Díaz iniciara la catástrofe del entonces reconocido como el mejor ejército del mundo, cuyo apéndice concluyera con el fusilamiento de Miramón, Mejía y Maximiliano de Habsburgo en el Cerro de las Campanas. Puebla, la de Zaragoza en la que diera inicio, con los hermanos Serdán, a movimiento revolucionario de 1910 y en la que en los años sesenta se enfrentaran, tras la toma del edificio carolino por una federación de estudiantes en 1961, Fuas (Frente Universitario Anticomunista) y carolinos.
Puebla cuna de la reacción conservadora en la que la iglesia católica, apostólica y romana ha enfrentado a sus tradicionales enemigos, los liberales al grito de: cristianismo sí, comunismo no. Puebla, lugar en el que los liberales se han mofado de sus ilustres enemigos y el que encabezados por estudiantes universitarios desfilaran vestidos de frailes y de monjas, se bañaran en la fuente de San Miguel, en el corazón del zócalo de la ciudad y en el que se enfrentaran a alumnos del Instituto Militarizado Oriente y del lasallista Colegio Benavente, escuelas católicas lapidadas por los manifestantes. Puebla, sitio en el que el Congreso del Estado, adoptara recientemente la tesis de la iglesia católica sobre la concepción de la vida desde la unión de dos células, contrarias al derecho de las mujeres para decidir libremente sobre las consecuencias de sus actos lo mismo que a la investigación científica ligada a la genética y en cuyo recinto hordas de fanáticos alumnos muchos de ellos, de escuelas particulares de corte confesional, estuviesen a punto de linchar a quienes se oponían a semejante barbarie.
La toma de la ciudad de Puebla con motivo de una celebración de carácter religioso no hace sino evidenciar lo que de suyo es claro; que no existe coincidencias y que en el lenguaje críptico las simbologías expresan más que las palabras y que la iglesia católica, apostólica y romana busca, a costa de lo que fuere, recobrar todas sus canonjías y todos sus privilegios. Que no cejará hasta lograr imponer su ideología y que so pretexto del derecho que tienen padres y madres por educar a sus hijos, continuará exigiendo la enseñanza de su doctrina en las escuelas públicas con cargo al erario. Muestra de ello es la limitación de la educación laica sólo en el ámbito de la escuela pública plasmado por la administración de Carlos Salinas de Gortari en la Ley General de Educación y aprobado, en un dictamen que modifica el texto del artículo 3 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, por la LX legislatura.
Afortunadamente la iglesia no contará ya con la complicidad de Josefina Vásquez Mota, exsecretaria de Educación Pública.
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