UN CINCO DE MAYO

Maestros

Cartas a Gracia

Gracia, tu visita anticipada a la ciudad y tu retorno a la del Distrito Federal nos permitió compartir una velada agradable con amigos entrañables. Acudir al Roca Fest para presenciar la primer presentación del grupo Zamsara en el Hard Rock de Campos Elíseos fue para mí una novedad. Cierto es que Zsolt, Sandor, Ruy y su amigo tiene tienen un futuro promisorio en el mundo de la música. Con sus escasos 16-20 años muestran personalidad y definición con una grata influencia de Pink Floyd según comentabas. Pero no todo es fiesta, mientras que en Puebla de Zaragoza celebramos un aniversario más de la batalla del 5 de mayo, tu estarás en clase en una institución otrora semillero de líderes de la administración pública.
El 5 de mayo es para muchos mexicanos Gracia, fundamentalmente para los que se encuentran en el extranjero, la fiesta por nacional por antonomasia y en la heroica ciudad en la que los Hermanos Serdán anticiparan el inicio de la revolución mexicana de 1910, es la celebración más importante del año. La han vivido lo mismo presidentes de la República que gobernantes de la entidad, ministros extranjeros y celebridades del mundo de la política y de otros ámbitos, lo mismo que su actor más importante, el Pueblo; escolapios de educación media superior y de educación media básica, a cuyo cargo corre la responsabilidad del evento más importante del día, el desfile del 5 de mayo, hombres y mujeres, niñas y niños, mujeres mayores lo mismo que menores, vendedores ambulantes, quienes apartan y venden lugares y muchos otros más.
En Puebla, esa ciudad que tú conoces tan bien porque en ella has vivido casi tres quinquenios la celebración del día 5 se aderezaba con la jura de bandera, realizada desde que yo recuerdo en la parte bajo de los fuertes, en la explanada en la que ahora se encuentra ubicada la estatua del general Zaragoza. Por la noche, una vez que la gente descansaba, se realizaba un combate de flores que ocurría en el zócalo de la ciudad y en el que circulando en sentido contrario, varones y damas se cortejaban lanzando flores que más tarde fueron sustituidas por cascarones de huevo rellenos primero con confeti con harina. Resaltaba la elección de la china poblana.
Pero no todo en la fiesta del 5 de mayo han sido luces. En los años setenta Gracia la organización del desfile a cargo de la Secretaría de Educación Pública representaba, la filias y la fobias de dos grandes corrientes de pensamiento en boga al interior de la escuelas de educación pública del gobierno de la entidad: La conservadora y la liberal agrupadas las primeras en torno a la organización militar de los Centros Escolares con Enrique Martínez Márquez y el teniente coronel Velasco de Santiago como eje y las segundas lideradas por el Instituto Normal del Estado con maestros de la talla de Jose Luis Velázquez Báez. Desde siempre Gracia y remontamos la memoria a los mosaicos presentados por los niños poblanos en la inauguración de los juegos olímpicos del 68, el Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec (CENCH) era conocido como el circo y sus alumnos como los cirqueros.
La banda de guerra del CENCH era sin duda alguna el orgullo de quien fuese impuesto –Velasco de Santiago- en su momento para coordinar la disciplina del Colegio del Estado, antecedente de la Universidad Autónoma de Puebla y de quien más tarde –Martínez Márquez- ostentara el cargo de Secretario de Educación Pública del Estado. Como ellos, altivos y arbitrarios y cuasi representante de la raza ario desfilaban los 5 de mayo con el garbo necesario para resaltar su espíritu de milicos sin importar que golpeasen a quien se atravesara en su camino. Sonrientes, intercambiando entre ellos miradas de gozo y complicidad lo hacían siempre, sólo que en el caso que recuerdo y te relato, Gracia, no contaban con el arrojo de tres jóvenes universitarios quienes salieron en defensa de una mujer mayor golpeada por quien en la orilla del contingente de cirqueros portaba un tambor como arma de guerra.
Pronto se entabló desigual batalla; los tres universitarios eran agredidos por una turba de esbirros, profesores de educación física entre los que destacaba por su ferocidad y cobardía un profesorcete de apellido Sagard, al servicio del Teniente Coronel. Capturados y arrastrados a marchas forzadas por la avenida 25 oriente poniente, los universitarios fueron sometidos a juicio sumario presidido por un fascista investido mas adelante con el cargo más importante al que puede aspirar un educador; El de Secretario de Educación Pública.
Te comento Gracia que cuando en plaza de Santiago se cumpliría el castigo impuesto por el Martínez Márquez y cuando las vallas formadas por los esbirros del Teniente Coronel se aprestaban a golpear con sus cornetas y baquetas a los universitarios, llegaron al rescate de sus compañeros varios camiones repletos de carolinos. Como perros con la cola entre las patas y a la voz de sus amos, alumnos y profes del CENCH se retiraron rehuyendo un enfrentamiento entre contingentes iguales por su número.

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