Propuesta Indecorosa

Maestros
Que las cosas tienen que cambiar y de fondo, nadie lo duda, que ya es tiempo para analizar propuestas de organismos internacionales que insisten en la participación social como un instrumento de control de la calidad de la educación también es insoslayable; Que llegó el tiempo para terminar con la propiedad privada de “plazas” de trabajo para quienes en este sector ¿sirven? a la nación es imprescindible, que llego el momento de evaluar sistemáticamente a los trabajadores de la educación, en cuya propuesta coincide Felipe Calderón Hinojosa, es una verdad inobjetable, pésele a quien le pese. Sin embargo, la instrucción para crear en tres meses un sistema nacional de evaluación educativa orientada a una gran parte de los actores del sistema público de educación, no es algo que salga de la chistera de cualquier mago. Parte de algo que ya existe de manera normativa lo mismo que en términos operacionales y que administrativamente forma parte de un proceso y que adicionalmente, esta contemplado en los lineamientos del sistema nacional de planeación democrática cuyo fundamento radica en los artículos 24 y 25 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.La Dirección General de Evaluación de Políticas forma parte de la estructura de la Secretaría de Educación Pública (SEP) Federal y su existencia, de la que nos ocuparemos posteriormente, es el antecedente de otras formas de evaluación educativa a la que se incorporó tardíamente el Instituto Nacional de Evaluación de la Educación (INEE), sin embargo, la evaluación como tal forma parte de la metodología establecido para la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo, del Programa Nacional de Educación, planes estatales y municipales de desarrollo y programas derivados. El sistema nacional considera a la evaluación no solo como la fase final de un proceso administrativo sino como el inicio de un nuevo proceso de planeación y programación de las actividades del ejercicio siguiente.Establecida la obligación constitucional a partir del gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado (5-01-83) y reivindicada a partir de una instrucción presidencial, parecería así que el asunto estriba en que evaluar y como evaluar a quienes se desempeñan frente a grupo y mas cuando dirigentes del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) descalifican a quien encargada del despacho educativo, Josefina Vázquez Mota, Secretaria de Educación Pública, tiene en encargo presidencial de encabezar una tarea que merecerá las críticas mas absurdas. Pese a éstas, las evaluaciones directas e indirectas del que hacer en las aulas señalan las deficiencias de los mentores per se y a través de los resultados obtenidos por sus alumnos en las evaluaciones realizadas por la Dirección General de Evaluación de Políticas –Enlace- y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (PISA), evaluaciones que muestran que porcentajes superiores al 55% del total no poseen las habilidades matemáticas, lectoras y conocimiento de ciencias para enfrentar con éxito la vida, asunto que nos refiere a sus profesores y nos recuerda aquella máxima propia de una universidad española de prestigio internacional “Lo que natura no da, Salamanca no presta”, o lo que es lo mismo, nadie puede enseñar lo que no sabe. Cuestión que nos remite a la propuesta presidencial y a considerarla como indecorosa.

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