Aunque no he tenido la fortuna de saludarte debo comentarte que atendí con mucho gusto a tu ahijada. Como me pediste, la lleve al polideportivo (Universidad Autónoma de Puebla) para que concluyera los trámites que le darían derecho a presentar el examen de admisión. Debo confesarte que me asombró la diligencia con la que los funcionarios de la Dirección de Administración Escolar atienden a quienes suspiran por un lugar en esa institución; Todo esta transformado, desde la inscripción en línea hasta la atención personalizada para quienes deseaban resolver alguna duda y/o presentaban algún conflicto con sus documentos. Nada de filas o tiempos perdidos.Según me enteré como otros tantos miles no obtuvo el puntaje necesario en el examen de admisión requerido para ingresar a la facultad y no por que no fuese una persona con el talento suficiente, que lo tiene lo percibí a través de su conversación y por la forma en la que resolvía los asuntos derivados de sus trámites, desde los de la inscripción solicitada en Internet hasta los referentes a la documentación que no le había sido entregada en tiempo y forma por los burócratas que están al frente del colegio al que asistía y en el que curso su instrucción preparatoria lo mismo que los que le permitieron entregar la constancia con la que justificó su inclusión en un proceso “harto” discriminatorio por la forma en la que se realiza. Este es el sentir que externa un bufete de abogados cuando cuestiona que los hijos de los trabajadores universitarios y los alumnos de las preparatorias de la Universidad Autónoma de Puebla con excelencia académica, gocen en la práctica de un pase automático que limita el acceso para quienes por no ser patrimonio de la institución a pesar de obtener mejores puntajes en el examen de marras que los referidos, sean excluidos artificiosamente de la universidad pública. Este grupo de abogados ofrece sus servicios para que mediante un juicio de amparo los rechazados tengan una posibilidad de acceso, cuestión que estaría por verse por que según recuerdo en un proceso de admisión anterior aunque tuvieron éxito en la primera instancia, finalmente fracasaron en su intento.Pero sin duda que el proceso es inequitativo y tal vez no por culpa de quienes aplican los exámenes del Collage Board y del Colegio Nacional de Evaluación para la Educación Superior A.C. (CENEVAL) y de quienes son beneficiados patrimonialmente, sino debido a las causas externas en las que se ve involucrado el sistema educativo mexicano en su conjunto con responsabilidad compartida de todos los actores que participan en ese proceso. Me refiero a las disparidades regionales con las que se imparten los estudios de antecedentes y que ignoran, fundamentalmente los trabajadores de la educación, que los egresados de sus escuelas serán sujetos de evaluación y que las excusas originadas en la falta de conocimientos de los mentores, las ausencias de los profes originadas por cualquier motivo -entre ellos los debidos a los usos y costumbres, a las prácticas sindicales de coptación corporativa de sus agremiados y a la mala organización administrativa propia de las autoridades educativas-, el incumplimiento del calendario oficial de labores, serán factor decisorio en el futuro de sus pupilos.Mención por separado merece la desatención educativa de niños, niñas y adolescentes, rehenes de las pasiones políticas de los grupos que detentan el poder en el gremio magisterial como sucede en Oaxaca y con los que por motivos electorales, tienen por actores a los incondicionales de Elba Esther Gordillo Morales.
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