Las inferencias inducidas algunos reporteros para calificar como patito a las Instituciones de Educación Superior (IES) de financiamiento privado a partir de declaraciones de Josefina Vázquez Mota, Secretaria de educación Publica federal, permite con la misma licencia literaria, calificar a Josefina como secretaria patito, a partir de las declaraciones que sobre ella han vertido Elba Esther Gordillo Morales, presidenta del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Gustavo Espinosa y Jorge Rodríguez, secretarios generales de los comités ejecutivos de las secciones 51 y 23 del SNTE. Pero si se pudiera generalizar y emitir calificativos cuya base fuesen los razonamientos expresados por Vázquez Mota en torno a los resultados obtenidos por las evaluaciones nacionales e internacionales a los que se somete a los estudiantes de educación básica, podría de la misma manera, aplicarse el epíteto Todos patito, a todos los trabajadores de la educación y al propio sistema educativo mexicano como si se tratara del juego todos ponen.
Propio de un sociedad en crisis, lo externado por la titular del despacho educativo tendría una dimensión no peyorativa cuando señala que las autoridades educativas centrales “Deseamos avanzar en la unificación, y lo digo de manera urgente, de los criterios respecto al RVoE e impulsar los procesos de seguimiento sistemático del cumplimiento de criterios de certificación. Estos pasos nos permitirán seguir consolidando la educación universitaria, que nos exige ampliación de cobertura y mayores oportunidades de acceso” (Martha Garrido, La Jornada de Oriente, 23-07-2007) refiriéndose seguramente, a la existencia de normatividad local, una por cada entidad federada que actúa como se tiene previsto al margen del acuerdo 279 (por existir precisamente normatividad estatal), acción que genera, soberanía local de por medio, diferencias de criterio entre entidades soberanas para el otorgamiento de Reconocimientos de Validez Oficial de Estudios (RVOE), al tiempo que acepta la necesidad de la cooperación de los particulares para invertir recursos en un sector en constante crecimiento cuyo costo no puede por las actuales políticas publicas, ser absorbido por las finanzas gubernamentales, con la inquietud externada por la funcionaria calderonista, de ajustar la enseñaza de la educación superior que el Estado no puede brindar, a criterios de calidad propios de las sociedades neoliberales.
De la misma manera la crítica pronunciada por Vázquez Mota a los bajos niveles de calidad que muestran los estudiantes mexicanos que participan en evaluaciones nacionales e internacionales tendría presuntamente una razón, la de ser una constante que nos permita mejorar en los estándares educativos alcanzados, situación que precisa de la reogarnizaciòn administrativa del sistema educativo que implicaría un esfuerzo mayor para esos trabajadores de la educación que perciben salarios anualizados mayores a los 540 días mientras que asisten a sus centros de trabajo en promedio 170 días al año.Pero mientras que las criticas externadas por la Secretaria de Educación pudiesen entenderse como ligadas al ejercicio de su función, las vociferadas por la presidenta vitalicia del SNTE y sus corifeos se enmarcan, sin duda alguna, en una confrontación por el ejercicio absoluto del poder en la que la organización tiene la sartén por el mango y no pretende soltarlo pésele a quien le pese.
Propio de un sociedad en crisis, lo externado por la titular del despacho educativo tendría una dimensión no peyorativa cuando señala que las autoridades educativas centrales “Deseamos avanzar en la unificación, y lo digo de manera urgente, de los criterios respecto al RVoE e impulsar los procesos de seguimiento sistemático del cumplimiento de criterios de certificación. Estos pasos nos permitirán seguir consolidando la educación universitaria, que nos exige ampliación de cobertura y mayores oportunidades de acceso” (Martha Garrido, La Jornada de Oriente, 23-07-2007) refiriéndose seguramente, a la existencia de normatividad local, una por cada entidad federada que actúa como se tiene previsto al margen del acuerdo 279 (por existir precisamente normatividad estatal), acción que genera, soberanía local de por medio, diferencias de criterio entre entidades soberanas para el otorgamiento de Reconocimientos de Validez Oficial de Estudios (RVOE), al tiempo que acepta la necesidad de la cooperación de los particulares para invertir recursos en un sector en constante crecimiento cuyo costo no puede por las actuales políticas publicas, ser absorbido por las finanzas gubernamentales, con la inquietud externada por la funcionaria calderonista, de ajustar la enseñaza de la educación superior que el Estado no puede brindar, a criterios de calidad propios de las sociedades neoliberales.
De la misma manera la crítica pronunciada por Vázquez Mota a los bajos niveles de calidad que muestran los estudiantes mexicanos que participan en evaluaciones nacionales e internacionales tendría presuntamente una razón, la de ser una constante que nos permita mejorar en los estándares educativos alcanzados, situación que precisa de la reogarnizaciòn administrativa del sistema educativo que implicaría un esfuerzo mayor para esos trabajadores de la educación que perciben salarios anualizados mayores a los 540 días mientras que asisten a sus centros de trabajo en promedio 170 días al año.Pero mientras que las criticas externadas por la Secretaria de Educación pudiesen entenderse como ligadas al ejercicio de su función, las vociferadas por la presidenta vitalicia del SNTE y sus corifeos se enmarcan, sin duda alguna, en una confrontación por el ejercicio absoluto del poder en la que la organización tiene la sartén por el mango y no pretende soltarlo pésele a quien le pese.
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