08 Enero 2007
La embestida organizada por miembros del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) encabezada por Rafael Ochoa Hernández, Secretario General del CEN del SNTE, dirigentes magisteriales incluidos los secretarios generales de las secciones 23 y 51 de la organización en contra de Josefina Vázquez Mota encargada por Felipe Calderón Hinojosa al frente del despacho educativo de la administración federal, rindió los frutos esperados puesto el grupo que jefatura Elba Esther Gordillo Morales fue obsequiado con la Subsecretaría de Educación Básica y Normal, la titularidad del Instituto de Seguridad Social al Servicio de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y la dirección de la Lotería Nacional.La embestida en contra de la descalificada nueva Secretaria ha estado acompañada por “advertencias” en contra de otros sectores sociales y actores gubernamentales y ha incluido lo mismo; amenazas irracionales vertidas por el Rafael Hernández Ochoa, secretario de Elba Esther dirigidas aparentemente en contra del que encabeza a la nueva administración del gobierno de la República a quien se le “notificó” que los maestros de Oaxaca ya les habían enseñado el camino -violento- en caso de que se incumpliera con el pago por el concepto de rezonificación, que acuerdos adoptados por El Consejo Nacional del SNTE, supuesto máximo órgano de dirección del gremio, para enfrentar a los medios de comunicación escrita y hablada que los evidencian de alguna manera, críticas abiertas, expresadas por dirigentes nacionales y locales en contra de Josefina Vázquez Mota, Secretaria de Educación Pública, en las que se le muestra como incapaz para dirigir su nueva encomienda por no haber laborado en el sector educativo, enfrentamientos manipulados en los que padres de familia oaxaqueños agraden a trabajadores de la educación afiliados a la sección 22 del SNTE por preferir a otros profesores integrados a la sección 59 de carácter local a pesar de no existir trabajadores de la educación de origen estatal y mas.El panorama resultado del endurecimiento de la política sindical para imponer condiciones se vislumbra difícil para los intereses de la sociedad contrapuestos a los de Elba Esther y a los de su camarilla sindical y a pesar de todo contrarios a los intereses de los trabajadores de la educación que buscan percibir un mayor salario sin importar la calidad del servicio que prestan. No estaría nada mal que para enfrentar las condiciones adversas a la educación impuestas por los grupos de presión ligados a la patriarca sindical, las nuevas autoridades educativas recurrieran a los mecanismos de participación social previstos en la Ley General de Educación, los Consejos de Participación Social en los ámbitos de las escuelas, los municipios, los estados y de la nación. Una participación social vigilante que le de seguimiento a la calidad con la que los trabajadores de la educación prestan sus servicios, que emita opinión sobre la contratación, permanencia y promoción de quienes tienen la responsabilidad de la educación formal que reciben los niños cambiaría el tenor de la cosas y permitiría que las autoridades educativas de todos los ámbitos y niveles, tomaran decisiones favorables a los intereses de la Nación.
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