Cartas a Gracia
Gracia me asombra tu rápida recuperación y que ahora te alistes para participar en “La carrera del día del padre: 31 años a paso firme” que convoca la Asociación de Corredores del Bosque de Tlalpan (http://www.corredoresdelbosquedetlalpan.com.mx/category/eventos/dia–delpadre) y que como se comenta en el sitio, se corre entre el bosque y el canal de Cuemanco transitando por los carriles centrales del periférico de la ciudad de México, preparatoria de dos de los maratones más importantes del mundo, el Maratón Internacional de la ciudad de México y el de la ciudad de Nueva York, que tu pretendes correr en un par de años cuando se complete, me comentas Gracia, la ardua preparación que requieres. Del bosque de Tlalpan, te confesaré que sólo conocí la ruta entre la avenida Insurgentes y la zona en la que, con los compañeros de la Facultad de Economía ibamos de excursión, para comer gorditas, al paseo de los dinamos, a más de algunos recorridos a los albergues, propios para los jóvenes, y a los sitios de venta de artesanías.
Los aniversarios, dice la gente, nos ponen nostálgicos, Gracia, y recordar que el medio Maratón que organizan miembros de la sociedad civil con tiene la finalidad de recaudar fondos para preservar uno de los pocos pulmones de la ciudad de México, festeja su 31 aniversario, me permite, a más de platicar Gracia, cuestiones relacionadas con los tres encuentros sostenidos, en un lapso de 15 días, entre Elba Esther Gordillo Morales y su organización, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y Felipe Calderón Hinojosa, titular del Ejecutivo federal, lo mismo que, algunos hechos novedosos entre los que se encuentran; el pliego petitorio entregado por Eric Lara, Cirilo Salas y miembros de los comités ejecutivos de las secciones 23 y 51 de la organización mencionada, actualmente “en negociación” y la respuesta al pliego nacional presentado en su momento por el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del SNTE, que abordaremos la próxima semana, me permite evocar, Gracia, que, este viernes 10 de junio se cumplen 40 años del trágico jueves de corpus.
Pero me preguntarías que qué tiene que ver Chana con Juana si nuestras pláticas siempre versan sobre cuestiones educativas y que aunque trascendente para la formación de la nueva cultura democrática que estamos construyendo, la represión a los estudiantes que querían ganar nuevamente la calle, tras la masacre del 2 de octubre, tendría poco de pedagógico. Todo lo contrario, Gracia, la marcha del 10 de junio fue eminentemente estudiantil, convocada por estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) solidarios con los universitarios de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) que se oponían a una reforma a la Ley Orgánica de su Institución. La manifestación pacífica salió del Casco de Santo Tomás, de instalaciones del Politécnico Nacional, los contingentes se organizaban solos, poco después de la 5 de la tarde, Gracia, se inicio la marcha por una calle aledaña, a la Escuela Nacional de Maestros. Al frente, en la descubierta de la manifestación, los compañeros de Nuevo León y dirigentes obreros, tras ellos, un contingente integrado por estudiantes de la entonces Escuela de Economía de la UNAM, institución a la que recientemente, en 1971, había ingresado gracias a la generosidad de Raúl López García, compañero y amigo con quien coincidiera en la preparatoria diurna Benito Juárez de la Universidad Autónoma de Puebla. Tras el contingente de Economía marcharon poco más de una doce de estudiante en representación de la Autónoma de Puebla. “Puebla presente, hasta la victoria siempre” señalaba el eslogan de un manta que colgaba de uno de tantos edificios de la ciudad de México. Marchando en una sola hilera, con letras improvisadas sobre sus camisas, denotaban su origen y externaban su solidaridad. Amigos, compañeros o simples conocidos, Gracia, entre los que se encontraban, Zacarías, Méndez, dos de los Barrientos, Armando y Rosa María, las dos Rosas, cuatro o cinco de los “mamecas” y entre ellos, si la memoria no me falla y a riesgo de incluir en la lista a alguno que quizá no estuviera en esa manifestación; Montero, Daza y Villarreal. Con varios de los mencionados y tras las cuatro decenas de años aún compartimos luchas y proyectos aunque los motivos sean diferentes. De ese día data la amistad con Aurelio, quien con un proyecto mas que trascendente, La Jornada de Oriente, aloja los comentarios y las cartas que te escribo.
40 años se dicen fácil, Gracia, pero son toda una vida, o, tal vez dos o tres. En 1971, varios de quienes marcharon sólo habían cumplido 20 aniversarios. Muchos murieron producto de un crimen de Estado que como el 2 de octubre no debe repetirse. Las condiciones han cambiado. La extrema derecha, sin mayor embozo, gobierna la República, estados y municipios pero las preocupaciones de los jóvenes, la de sus madres y padres tienen hoy un mismo referente. La violencia desatada por una política pública en contra del narcotráfico y del crimen organizado que arroja miles de víctimas inocentes, daños colaterales les llaman, producto de la incapacidad y la prepotencia de quienes han salido de los cuarteles destinados al cumplimiento de una función para la que no se encuentran capacitados.
40 años que recuerdan a quienes se han vinculado con el que hacer educativo, que la tarea fundamental sigue siendo la enseñanza de valores. La enseñanza de valores universales entre los que destacan la responsabilidad y el respeto para quienes se ha definido son el interés superior de la nación y de la humanidad, niñas y niños, a la libre manifestación de las ideas, el valor de la tolerancia, de la libre circulación y transito, de la libre expresión de la ideas, el respeto a la intimidad y el derecho a la seguridad pública.
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