CALLEJÓN SIN SALIDA


Maestros
Responsables de acciones y mañas atribuidas por definición a los líderes charros pero, además expertos en calificarse a sí mismos como los buenos, los democráticos, los reprimidos, los identificados con las causas del pueblo y de los desprotegidos, usan y abusan de manera magistral de las malas artes de la política.
Sumergidos en un callejón sin salida, los líderes democráticos recurren al poder de los medios masivos de comunicación para convencer a la sociedad y para convencerse ellos mismos, de la justeza de una lucha en la que cotidianamente recurren a los procedimientos que cuestionan, entre ellos los de fraude electoral, afiliación forzosa y el "cobro de cuotas" revolucionarias.
Y si así fuesen algunas de las cosas planteadas y si los buenos son en esa tesitura fueran, tan malos como los malos, la pregunta que socialmente emerge, incluidas demandas –justas o injustas- enarboladas también por el movimiento democrático magisterial poblano, gira en torno al que-hacer para lograr la transformación de las tan cuestionadas las políticas públicas que en materia de educación rigen el destino de cientos de miles de niñas, niños, jóvenes y mayores y de estructuras ineficientes, incluida la del control corporativo sindical, para lograr los resultados de calidad que exige el mundo globalizado.
En principio y en una tarea en la que resulta fundamental definir táctica y estrategia, ubicar al enemigo principal, precisar objetivos y metas asequibles en el corto y mediano y largo plazo, los democráticos y sus dirigentes, deberían tomar en consideración que nada lograran si persisten en asumir posturas fundamentalistas, como la suspensión de clases, que afecten los intereses de estudiantes, madres y padres de familia y de la sociedad en su conjunto y se enfrenten con quienes debieran ser sus aliados naturales.
De la misma manera y al asumir que si su rechazo a la Alianza por la Calidad de la Educación (ACE), los enfrenta de manera directa con la administración de Felipe Calderón Hinojosa, titular del ejecutivo federal y con Elba Esther Gordillo Morales, presidenta del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), lo mismo que con los partidos Acción Nacional (PAN) y Nueva Alianza (PANAL) que encabezan respectivamente los señalados, no necesariamente debieran considerar que las autoridades educativas locales y el titular de la administración estatal, de filiación institucional (PRI) comparten intereses monolíticos con quienes aliados centrales, han sido definidos por los disidentes "democráticos" como sus enemigos naturales y con los que las autoridades estatales, mantienen aunque subordinados, diferencias de fondo expresadas en puntos de vista disímiles en rubros como los de soberanía, federalismo, presupuesto, administración y por qué, adicionalmente, contienda electoral de por medio, se enfrentarán en la entidad y en todo el territorio nacional, por lograr el control político de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.
Considerar que las declaraciones forzadas pro ACE formuladas por personeros de la administración local sitúan al gobierno del Estado como incondicional de la Alianza por la Calidad de la Educación y no reparar en que por encima de las expresiones, la ACE vulnera la soberanía local al entregar por ejemplo, la administración del proceso de asignación de plazas a la alianza central PAN-PANAL, trastoca de fondo lo suscrito de manera tripartita en el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB) e impide tornar a los enemigos coyunturales en aliados cuasi naturales que permitieran generar discusiones en el Congreso de la Unión cuyo fin fuese el lograr la modificación de la legislación laboral que reconoce de manera corporativa, la existencia de un sindicato único depositario de la titularidad de las relaciones laborales y que impide la representación real de los intereses de los trabajadores de la educación, fuese cual fuese la membresía de los sindicatos magisteriales que se formaran.
Adicionalmente los gobiernos locales apoyarían posturas que les permitieran enfrentar las negociaciones salariales locales en condiciones de equidad y no enfrentarse, como lo hacen ahora, con una organización nacional sumamente poderosa y que además no representa, así lo señalan los democráticos, los intereses de los trabajadores de la educación.
Tomar como rehenes a los trabajadores de la educación que disientes de las posturas defendidas por los disidentes al CEN del SNTE y a su presidenta vitalicia, generará la pérdida de las simpatías ganadas mediante las consigna por lograr la democratización de la representación magisterial, sea cual fuese el mecanismo legal, y permitirá que una vez obtenidas las reformas laborales pertinentes, si es que se logran puesto que aún no se plantean, quienes obtuvieren la representación fuesen otros que los que actualmente encabezan la oposición. El fin no justifica los medios.
Y tal vez sería conveniente que los democráticos y sus dirigentes reconocieran que en el actual momento de lucha, ni las madres y los padres de familia, ni la sociedad, ni las autoridades educativas locales, ni el titular del ejecutivo local, ni los compañeros de trabajo que no comparten sus expresiones, forman parte del ejercito de enemigos a los que actualmente se enfrentan, tal vez y por qué no, por cuestiones de táctica y estrategia.

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