VIVA LA FAMILIA

11 Marzo 2007

En memoria de Rhiannon, esa pequeña brujita de un bosque irlandés.

Podía sentirse satisfecha aunque no la llamaran a cuentas. No podía dejar de sentirse satisfecha. Joven, vigorosa, reconocía que para ella eso de la equidad de género no era una quimera, era sencillamente un asunto del pasado, un pasado remoto del que prefería no acordarse dada su condición actual de mujer poderosa. Y cómo no iba a sentirse así, si en las asambleas de su gremio, los profes “afiliados” a su sección, la 51 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) la vitoreaban y la ensalzaban por encima de las expresiones vertidas para su ¿líder?, el secretario general del Comité Ejecutivo Seccional (CES), y, si lo quisieran o no todos los teachers tenían que acudir con ella para recategorizarse o compactar sus nombramientos, para eso la organización la había nombrado en asamblea secretaria de trabajo y conflictos del nivel y además contaba con el apoyo irrestricto de quien en un comité anterior había sido su compañero.Brava, enjundiosa, recordaba, que el discurso en contra de la corrupción –la venta de plazas- y la defensa de los derechos de los trabajadores aprendido en la Facultad de Economía le redituaban, tanto así que ese recurso le había permitido acercarse a quien le apadrinó de origen para iniciar una carrera sindical que ahora le era sumamente provechosa. Complaciente recordaba aquellos lejanos días en los que tuvo que recurrir a la comprensión de otros para obtener préstamos sindicales que le permitiesen defender un departamento de interés social en litigio, tanto pelear, suspiraba, por el depto. Insignificante ante la residencia adquirida en Zavaleta y en la cual mora, cuyo origen, sonreía, no podría explicar si solamente contabilizara los ingresos provenientes de la plaza que ocupa y que es su única fuente comprobable de ingresos. Pensaba en la nobleza y en la ingenuidad de sus profes que “daban lo que fuera por lograr un favor mió”, reflexionaba al mirar las joyas que muchos ¿voluntariamente? le obsequiaran tras claras insinuaciones para aceitar la maquinaria. al tiempo que cruzaba por su mente que 120 o 180 mil pesos no son nada para alguien que vivirá el resto de su vida cobijado por la bonanza que el sindicato les ha prodigado. Ante las críticas que la señalaban, justificándose, elucubraba todo tipo de teorías en las que recalcaba que si había beneficiado a tantos por qué no hacerlo con el “orgullo de su nepotismo” –hijo y hermano- como decía López Portillo, si al fin y al cabo, ella no les había otorgado la plaza aunque sí, que tanto es tantito, se las había transformado en tiempos completos “C” y “B” a pesar de ser el primero estudiante, de prepa cuado irregularmente le dieron la plaza y actualmente de ¿licenciatura? y no tener grado académico el hermano al que había transformado en director de bachillerato: total cualquier remordimiento de conciencia estaba paliado por esa explicación de que; que tanto es tantito, a pesar, lo sabía para eso era una mujer estudiada, que por tratarse de sus parientes estaba obligada a excusarse por tener un conflicto de intereses.Tampoco las implicaciones hacendarias le preocupaban, total era poderosa y contaba con el respaldo del gremio y sentía que un futuro próximo sería la líder máxima de la organización. La maestra era un buen ejemplo. y en ese ínterin se sentía segura, la riqueza acumulada, el mercedes de su hijo y otras bagatelas de oro que portaba eran la consecuencia lógica de su sacrificio. Ante todo, pensaba Dinorah, que “VIVA LA FAMILIA”.

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