En defensa de la educación pública

12 Febrero 2007
Los reclamos de los trabajadores de la educación de origen estatal por el pago de una gratificación extraordinaria, otorgada por el gobierno federal con motivo de la conclusión de la administración de Vicente Fox Quesada a los trabajadores de la educación de origen federalizado, coinciden con la publicación de los resultados de la prueba ENLACE aplicada en junio del 2006 a niños de tercer a sexto grado y de tercero de secundaria por instrucciones de la oficina federal y de inmediato reaparecen las voces que señalan la inequidad entre lo pagado a estos servidores públicos y la baja calidad del producto entregado a quienes despectivamente son nombrados como los “profes”. Y es que aun cuando a partir de la firma del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica y Normal (ANMEByN), los salarios de los trabajadores de la educación han crecido mas que los otorgados al el resto de los trabajadores incluso en ocasiones con cifras por encima del incremento de la inflación, los resultados que arrojan las evaluaciones internacionales (PISA) y las nacionales aplicadas a niños y jóvenes mexicanos, muestran una permanente tendencia a la baja.Esta situación, la de los pobres resultados mostrados por los estudiantes mexicanos sumada a una actitud beligerante mostrada por sectores crecientes de afiliados al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) incluido Rafael Ochoa Guzmán, secretario general del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) en respaldo a la estrategia de la doble negociación salarial impulsada por Elba Esther Gordillo Morales, presidenta –vitalicia- del CEN del SNTE, la creciente demanda de la dirigente y sus cercanos corifeos por obtener mas y mejores posiciones políticas que fortalezcan a jefa máxima incluida su aspiración por ser la titular del ejecutivo federal en el caduco proyecto del 2006, justifican las críticas expresadas por amplios sectores sociales incluidos por supuesto, las de los responsables de la educación de quienes pomposamente son llamados “el futuro de México”.Pero los resultados dependen fundamentalmente de quienes tienen la responsabilidad frente a grupo, a los maestros de banquillo que si bien deben seguir a pie juntillas las políticas educativas diseñadas por los responsables de la administración pública convertidas en planes y programas nacionales, estatales y municipales todos ellos cuestionables y mostrar una fidelidad a toda costa para quien los representa a pesar de que ellos no lo pidan pues no están formalmente afiliados –el sindicato- pero en el que se escudan para “gozar” de prestaciones en especie que incluyen todo tipo de prerrogativas como las suspensiones de labores en días y horas hábiles y/o recompensas en monetario extraordinarias, deben recordar que la única forma real de defender a su fuente de trabajo es con trabajo, lo que traería como consecuencia una defensa real de la educación pública.

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